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Por qué un vaso de acero mantiene el hielo dos días

No es magia ni marketing: es física del siglo XIX aplicada a un vaso. Entenderla ayuda a usarlo mejor y a no estropearlo.

Guía independiente · Actualizada en 2026

El principio que hace funcionar estos vasos tiene más de cien años y se lo debemos a un físico escocés, James Dewar, que en 1892 necesitaba conservar gases licuados en el laboratorio. Su invento se llamó "vaso Dewar" y es, literalmente, el mismo concepto que llevas en la mano.

El calor viaja de tres maneras

Para mantener frío algo, hay que bloquear los tres caminos por los que el calor entra:

Cómo los bloquea el vaso

Un vaso térmico tiene dos paredes de acero separadas por un espacio del que se ha extraído el aire. Ese vacío es la clave: sin aire, no hay casi nada que conduzca el calor ni que lo transporte por convección. Los dos primeros caminos quedan prácticamente cortados de golpe.

Queda la radiación, y ahí ayuda el propio acero, que refleja parte de la energía infrarroja en lugar de absorberla.

Por eso el exterior no suda. En un vaso normal, el frío del interior enfría el cristal, la humedad del aire condensa fuera y aparece el charco en la mesa. En uno de doble pared con vacío, la pared exterior se queda a temperatura ambiente. Si tu vaso suda por fuera, el vacío no está haciendo su trabajo.

Dónde se pierde realmente la temperatura

El vacío cubre las paredes y la base, pero la tapa no es una cámara de vacío: es plástico. Es el punto más débil del conjunto, y por eso la mayor parte del calor entra por arriba.

De ahí se deduce lo más útil de todo esto: cada vez que abres el vaso, pierdes buena parte de lo que has ganado. Abrirlo cinco veces por hora anula el mejor aislamiento del mundo.

Trucos que sí funcionan

Qué destruye el aislamiento para siempre

El vacío no se puede reparar en casa. Si la pared interior o el sellado se dañan y entra aire en la cámara, el vaso pasa a ser un vaso de acero normal, y no hay vuelta atrás.

Las causas habituales: golpes fuertes contra el suelo, abolladuras profundas, y meterlo en el congelador (el líquido se expande al congelarse y puede deformar la pared interior). Si un día notas que ya no aguanta el frío como antes y además empieza a condensar por fuera, es exactamente eso lo que ha pasado.